martes, 23 de febrero de 2010

Recuerdos

Hay experiencias que marcan un antes y un después en la vida de las personas. El sujeto que las vive no se da cuenta de ello hasta que pasa cierto tiempo, quizás un poco, quizás mucho, o quizás puede que no llegue nunca a ver la trascendencia de aquello que vivió... Mi viaje a la Antártida hace ya 18 años fue una de esas experiencias y a la que siguieron muchas otras.

Ha sido en la primera página con la que Herman Melville abre su obra Moby Dicky donde he encontrado la inspiración para comenzar un blog que desde hacía bastante tiempo no sabía cómo ni por dónde empezar. No se donde me va a llevar ni donde ni como podrá terminar, pero eso no me importa. Tampoco Ismael lo sabia. Lo que le llamaba era algo tan profundo e inmenso como el oceano mismo, el querer soltar las amarras que lo mantenian sujeto a tierra firme, y el deseo de que alguien compartiese los mismos sentimientos hacia el oceano...

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